El libro "Mata Hari. Espía, víctima, mito", de Pat Shipman, diluye la imagen despiadada, reproducida una y otra vez sobre la legendaria espía, para resaltar la vida de una mujer que respondió al dictado de sus propios deseos según las circunstancias, alejada de cualquier intento de heroísmo.
Considerada la mujer más deseada de París, en 1908 Mata Hari fue declarada "Estrella de la Danza". Tenía 30 años, era una excelente políglota y entre sus conquistas se sumaban diplomáticos, nobles y militares de varios países, entre ellos, un aristocrático oficial alemán, que presentarían más tarde los franceses como el principio de sus contactos con el enemigo.